La cría de ciertas especies domésticas o de corral puede resultar una tarea divertida y satisfactoria si tenemos buen resultado en su proceso, pero en la mayoría de los casos, cuando hacemos nuestra primera incubación, el resultado puede no ser el esperado y desilusionarnos muy pronto. |
Éste proceso de incubación es relativamente sencillo en especies destinadas al consumo alimenticio, pero puede ser mas complejo y difícil en aves que se destinen a la reintroducción de especies en su hábitat natural. Éstas últimas viven libres en su medio ambiente y están genéticamente predispuestas para soportar las condiciones climáticas del mismo y adaptarse a éste, de modo que saben en que épocas deben aparearse e incubar sus huevos, adaptando sus puestas y nidos a dichas circunstancias ambientales, esto lo consiguen, pensamos, por que estas aves al igual que cualquier ser vivo aprenden de su experiencia vital y se adaptan y evolucionan sus mecanismos de supervivencia y reproducción para conseguir subsistir en libertad.
Como conclusión a esto, podemos decir, que las aves que viven en libertad están genéticamente predispuestas para incubar, mientras que las que llevan generaciones siendo criadas por métodos artificiales, osease incubadoras, no han desarrollado este gen que les indique cuando y como deben incubar, siendo por ello que especies como las gallinas ponedoras muy rara vez consiguen finalizar el proceso de incubación de sus huevos.
Por este último punto, principalmente, es por el que la mayoría de nosotros nos inclinamos a incubar ciertas especies y valorando el alto coste de una buena incubadora, la mayoría de nosotros nos decidimos a fabricárnosla personalmente, habiendo comprobado, que las mas económicas no disponen de excesivos elementos técnicos, pues la gran mayoría simplemente cuentan con una fuente de calor (resistencia), un control de temperatura (termostato ) y la mayoría un ventilador, aunque existen modelos en el mercado que la ventilación no la tienen forzada.
Habiendo observado esto, podemos decir que los materiales mas básicos para hacernos una incubadora los podemos conseguir por muy poco dinero en comparación del coste real de una incubadora. Por apenas unos 60€ podríamos tener los componentes básicos para una incubadora domestica manual, estos serían los materiales:
Dentro de estos, yo recomendaría el AKO D14123, un termostato fabricado en Epaña, de prestaciones profesionales y alta fiabilidad, regulable y programable por punto decimal 0.1º, su coste ronda los 29€ y para nuestra incubadora casera sería suficiente. En nuestra web www.elektropunto.com puedes encontrarlo suelto o en kit. |
FUENTE DE CALOR: Igual que para los termostatos, para generar el calor preciso en nuestra incubadora disponemos de multitud de opciones, unas mejores y otras peores, unas mas eficaces y otras menos, pero todas validas si damos con la potencia correcta.
Lo mas empleado en la actualidad son las resistencias de silicona, éstas son muy manejables, fáciles de instalar y bastante duraderas, por el contrario tienen el pequeño inconveniente de que si elegimos mal su potencia, puede provocarnos que las temperaturas se nos disparen por encima del valor que precisamos para incubar debido a su calor residual. Al calor residual lo llamamos así por que es el exceso de calor que continua desprendiendo la resistencia pese a haber sido desconectada de la alimentación por orden del termostato controlador, es decir, es la inercia térmica que tiene la resistencia, el tiempo que tarda en enfriarse para que el termostato vuelva a mandarle la orden de calentar e intentar mantener la temperatura dentro de los márgenes que le hayamos programado. |
Es importante saber bien que potencia de resistencia precisamos para nuestra incubadora, pues una mala elección va a hacer que nuestra incubadora no funcione correctamente, para su elección es importante tener claro el tamaño del cajón que empleemos para hacer la incubadora y el material en el que esté fabricado. No existe una tabla precisa que nos diga que potencia precisamos según el tamaño del cajón a calentar, esto se va adquiriendo con la experiencia y las pruebas.
Otro inconveniente de este tipo de resistencias de silicona es que no pueden ser cortadas, pues de lo contrario, en pocos segundos se quemarían.
Por el contrario, las resistencias de hilo, son muchísimo mas delicadas que las resistencias de silicona, además de precisar de aisladores cerámicos y fichas de conexión cerámicas para su instalación, pues si no se emplean estos accesorios de instalación, podrían derretir o incendiar la superficie donde estén instalados. Otra buena opción son las resistencias de Hilo o resistencias de muelle, que son como unos finos filamentos en forma de muelle que se pueden estirar hasta una longitud tope, las cuales tiene como ventaja sobre sus hermanas las resistencias de silicona, que no tiene un parámetro tan alto de calor residual, por lo que enfrían y calientan mas pronto que las resistencias de silicona, consiguiendo, según los montajes, unas temperaturas mas constantes y menos variables.
Dada su mayor fragilidad, es conveniente y aconsejable el sustituirlas al menos una vez al año si durante el periodo de incubación la maquina no para de trabajar, ya que de ese modo, de cara a la siguiente temporada no correremos el riesgo de que se nos rompa en mitad de una incubación.
Una tercera opción serían las resistencia rígidas, normalmente de acero, estas resistencias pueden dar buenos resultados en incubadoras de cierto tamaño o en su defecto si se combinan junto con termostatos controladores del tipo PID o Proporcionales, los cuales realizan compensaciones en la alimentación de la resistencia para evitar picos de temperatura, puesto que este tipo de resistencias tienen un alto factor de calor residual y con termostato de tipo relé, sería complicado tener una temperatura estable dentro de nuestra máquina.
VENTILADOR: La mayoría de las incubadoras de aire forzado llevan este accesorio, al igual que los anteriores comentados, el ventilador puede ser muy variable, disponibles diferentes tipos, formatos, prestaciones, de mas o menos caudal, de rodamiento de bolas, de fricción, de Aspas, Tangenciales, grandes pequeños, etc…
Es importante escoger bien nuestro ventilador, que al igual que lo que se comentaba para las resistencias debemos tener en cuenta el tamaño de nuestra incubadora.
Si vamos a usar varias bandejas de volteo debemos tener en cuenta que el aire debe moverse de manera que consigamos la temperatura lo mas uniforme posible en todas las alturas de bandejas ubicadas en la máquina, y al mismo tiempo observar que no es lo mismo una bandeja sin carga o vacía, que llena de huevos.
Por norma general lo ideal serían ventiladores de unas 1300 a 1500 RPM, por comodidad de montaje se recomienda que estos funcionen a 220Vac, pero esto no quiere decir que no podamos aprovechar viejos ventiladores de ordenadores u otras máquinas que funcionen a 12Vcc o 24Vcc, etc, en ese caso bastaría con poner el correspondiente alimentador.
Sobre el funcionamiento del ventilador hay básicamente dos variantes, que funcione de modo continuo ajeno al control de temperatura o que funcione en combinación con éste a través del propio termostato. Personalmente recomendamos que el funcionamiento sea continuo para que éste ayude a una mejor estabilización y control de la temperatura.
Debemos tener muy en cuenta que el aire generado por el ventilador que usemos en nuestra máquina no incida de forma directa en nuestras bandejas de huevos, pues ese aire podría ocasionar que la cáscara de los huevos que mayor flujo soporten se reseque en exceso y perjudique el nacimiento del pollo en el momento de su eclosión. Debemos buscar una ubicación para nuestro ventilador de modo que el aire que genere no se proyecte de forma directa sobre los huevos.
Los montajes mas habituales suelen ser suspender del techo de nuestra máquina el ventilador, a modo que proyecte el flujo de aire generado hacia el propio techo, por lo que separaremos este del techo unos centímetros, entre 5cm y 8cm dependiendo del tipo, formato y caudal de nuestro ventilador. La resistencia en este caso se ubicaría entre el ventilador y el techo de la incubadora, de modo que el aire pase por esta y rebote en el techo descendiendo por las paredes de nuestra incubadora y ascendiendo por la propia inercia del aire caliente y la ayuda de aspiración que nuestro ventilador ejerce por el centro de la incubadora.
HIGRÓMETRO: La humedad es un parámetro muy importante en toda incubación, pues una humedad errónea en nuestra incubadora puede afectar en gran medida al porcentaje de nacimientos que pudiésemos tener.
Para medir la humedad existen en el mercado los denominados Higrómetros, estos bien pueden ser analógicos o digitales. Por lo general los analógicos se sitúan dentro de la propia incubadora, mientras los digitales suelen venir provistos de una sonda de medida que permite ubicarlos fuera del cajón de la incubadora para ver su lectura mientras la sonda de medida se encuentra dentro de la incubadora.
Nosotros disponemos de varios modelos de estos higrómetros. Uno de los mas comercializados y no por ello de los mas exactos, aunque por comentarios de clientes parece ser que mide bastante bien la humedad es el digital con sonda, el cual nos da la medición de humedad realizando una lectura cada 5sg o 10sg.
Dentro de los analógicos al igual que en los digitales, hay muchas calidades y formatos, concretamente en los analógicos se pueden encontrar los de aguja, que son como un reloj de esfera o los de bulbo húmedo.
Los higrómetros de aguja, pueden ser calibrables o no, personalmente recomendamos los calibrables, pues estos nos permitirán su calibración y por lo tanto una medida mas correcta. Dentro de ellos trabajamos los de la marca alemana TMA, los cuales son calibrables, dentro de los dos modelos que comercializamos, existe uno denominado higrómetro de pelo sintético, el cual es de mayor exactitud que su homólogo. En el mercado existen variantes y otras marcas y modelos, pero debemos estar seguros de que el que vayamos a adquirir sea fiable, pues hay modelos muy simples y económicos para terrarios que no son para nada fiables, pues su margen de error es muy amplio. Otro higrómetro bastante fiable por los comentarios de muchos clientes, sería el denominado de bulbo húmedo, este higrómetro, al igual que los analógicos de aguja, deben ir colocados dentro de la incubadora, por lo que precisamos que esta disponga de alguna ventana a través de la cual poder comprobar su lectura, en este caso, el higrómetro de bulbo húmedo, se compone de un recipiente de cristal tipo probeta, dentro del cual se introduce agua y el pequeño rabillo de algodón o mecha que va unido a una escala superior de medida, en la cual, cuando la temperatura de la incubadora y el agua que porta el higrómetro este en los 37,8º nos indicara la Humedad relativa de nuestra incubadora. Este equipo es de los mas engorrosos en su uso pero quizás de los mas exacto, siempre que la temperatura de nuestra incubadora este correctamente regulada. |
Estos equipos descritos en este blog son partes básicas y esenciales de nuestra incubadora, termostatos, resistencia, ventilador e higrómetro, pero siempre podremos mejorar nuestra incubadora casera añadiendo otras partes para automatizar procesos como bandejas para volteo automático, higrostatos controladores de humedad, humidificadores para la generación de humedad, iluminación interior, etc… de los que hablaremos en próximos artículos.
Desde Elektropunto esperamos que este y otros artículos os sean al menos de ayuda para la realización de vuestros proyectos.

TERMOSTATO

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